Abre las puertas de la ciudad y encontrarás personajes diferentes que usan máscaras o botargas para disfrazar su verdadera realidad. No tienes que ir demasiado profundo, todos mienten.
Botargas grandez, botargas pequeñas. Coloridas u oscuras. Máscaras de diablos o ángeles.
Mentirosos de mierda.
Manipulables y manipuladores.
Pinches títeres gubernamentales.
¿Pero quién soy yo sino acaso quien los describe tras otra máscara de persona normal?, ¿Oserá que me reflojo en ellos? No lo sé. Creo que compartimos en veces mismos pensamientos.
Mientras camino en mi pequeña y recóndita ciudad, me voy dando cuenta que no es lo que ellos son, sino lo que se dejaron ser. Atraídos por el deseo y la ganancia.
Marchan al mismo ritmo. Al mismo compás.
Comparten pensamientos pendejos que no sirven más que para echar más mierda a esta ciudad.
Traen animales cual zoológico de estreno.
A lo lejos escucho una voz inocente decir asombrosamente: "¡Mira papá!, ¡Es el gran elefante blanco traído desde...." Mientras que el padre cubre con su mano aquél sonido de honestidad pura.
¿Porqué no dar la espalda?
¿Porqué no hacer algo diferente?
¿Porqué seguir con la misma mierda?
¿Porqué callar a las voces de honestidad?
Seguir caminando y pretender que no pasa nada no es la solución a todos nuestros problemas.
No podemos dejar que siga aumentando.
El gran monstruo debe morir.
El elefante blanco debe ser eliminado.