Cuentos para no dormir.
Para solas con la oscuridad eterna.
Sentirse bajo el manto negro de la soledad fría.
Tan fría que el alma se vuelve hielo, y el hielo se vuelve alma.
Acostarse bajo la sombra de un ser que jamás existió,
ver formas donde nunca nadie las había visto antes.
Pensar e imaginar. Dormir y no dormir.
Imaginar y no imaginar.
Imaginarse sentado en una silla de café...tomando una taza de madera. Observa el reloj, es la media noche. Toma a tu gato en piernas, acarícialo. Toma tu pluma, tres cuartillas de papel y escribe genialidades de tu vida. Terrores, amores, indiferencias, sensualidades. Desahógate.
Verifica haber dejado al gato en el sueño antes de asesinarlo.
Aférrate más a tus letras, sigue escribiendo. Tus terrores valen más que tu amor. Nota cómo huele tu cuerpo, es el olor a putrefacción.
Quema tus ojos, desgarra el papel, desangra tu lapicero. Llora sangre, muerde mierda, golpea caras y patea traseros mentalmente. Date cuenta de que lo que estás haciendo es sólo desahogo, es sólo un cuento para no dormir. Quizás para morir.
PD: Asegúrate que el gato en verdad esté vivo. Si está muerto, entiérralo contigo y cuéntale el relato para morir.
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