sábado, 18 de mayo de 2013

Sangre violenta

Si alguien pudiese interpretarnos lo que sucede en la mente de cada persona, sería un milagro.
Si yo pudiera ver tu cara desnuda, sería la gloria.
Gloria sobre cielo, cielo sobre mar.
Maldice mis pechos, siempre serán tuyos.
Maldice mis ganas de tenerte cuerpo a cuerpo.
Madíceme por siempre.

En tu cama hay cenizas de aquél fuego que se extinguió con pasión, con pasión y sexo.
No me pidas lo imposible, la luna está pegada al cielo nocturno.
Sólo puedo brindarte joyas empapadas en sangre.
No te gustarán, pero estoy segura que jamás olvidarás mi obsequio.
Podrás escribir.. podrás leer y tratar de olvidar el sabor a mi.
No lo lograrás.


Y atado de brazos, sentado en una silla, te ofrezco mi cuerpo en charola especial.
¡Abre la boca! ¡Toma con tus manos las joyas y trágalas!.
Deja que mi mirada se excite con tu dolor.
Déjame probar de tu sangre y masturbarte sin piedad.
No me detengas, seamos uno.

Siente el calorcito que desprendemos. Excitantemente y delicioso.
Recorre con tu boca mi cuello, ¡múerderme!.
Dame placer para dejarte sin vida.
Dime tus últimas palabras.

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